El proyecto se estructura en nueve objetivos que integran economía, manejo agronómico, agua, biodiversidad, fenología, residuos, huellas ambientales, rendimiento y transferencia.
O1. Costes y rentabilidad
Definir los costes de implantación de sistemas en I y V, el retorno de la inversión y el incremento de beneficios respecto a plantaciones convencionales.
O2. Manejo agronómico
Evaluar las necesidades de fertilización, riego, pulverización, poda, clareo y recolección bajo diferentes arquitecturas y densidades.
O3. Balance hídrico
Analizar el consumo de agua, la huella hídrica y los costes ambientales asociados a la intensificación.
O4. Suelo y biodiversidad
Estudiar materia orgánica, fertilidad, plantas adventicias y fauna útil, así como su relación con las infraestructuras ecológicas.
O5. Fenología
Monitorizar floración, cuajado, maduración y respuesta morfológica para ajustar las operaciones de manejo.
O6. Residuos de poda
Cuantificar la biomasa y evaluar recolección, astillado, transporte y opciones de valorización en economía circular.
O7. Huella de carbono y energía
Cuantificar emisiones, energía, balances de nitrógeno, agua y biomasa, identificando puntos críticos y opciones de mejora.
O8. Rendimiento y calidad
Evaluar rendimiento por hectárea y calidad comercial y físico-química del fruto: calibre, color, acidez, azúcares y propiedades organolépticas.
O9. Difusión y transferencia
Transferir los resultados al sector citrícola mediante publicaciones, jornadas, visitas técnicas, web, redes y materiales divulgativos.